8.9.06

No me atrevo a comenzar

Estoy escribiendo escondida en el escritorio de mi papá y trabajo con la puerta cerrada porque no quiero que nadie sepa lo que estoy haciendo. Hace dos semanas abrí este blog pero no he podido atreverme a escribir nada, aunque mi vida ha sido bastante movida en este tiempo.

En general, desde que tengo catorce años ha sido diferente de la de mis hermanas, medio santurronas e hijitas de papá. Pero a mí no me hacen caso, entonces, he podido hacer bastante lo que me da la gana, pero estoy como aquel rey Midas, que no podía quedarse callado.

En cuanto oiga que mi mamá saca su carro y se va con el montón de viejas, sus amigas, voy a apagar la computadora, voy a abrir la puerta poco a poco y me voy corriendo al baño, porque todo se me está escurriendo por las piernas y no quiero que nadie se dé cuenta de lo que he andado haciendo esta tarde.

Si creían que iba a mi clase de piano, bueno, allá ellos.

Ya se oye el motor del carro, ya se va mi mamá. Regreso después.